Una Iglesia que avanza

Cuando hablamos de una iglesia que avanza, me refiero a una congregación transformada por Cristo, no simplemente a un templo grande. Puedo decir que creo en Dios, pero como dice el Señor, “por sus frutos los conocerán”, y el mayor fruto es el amor. Si no tengo amor, no soy nada. Por eso, me da lo mismo predicar la palabra o hacer tareas de limpieza si el pastor me lo pide – todo lo hago por amor a Dios.

Una iglesia que avanza no debe limitarse a ocasiones especiales para arreglar el templo o evangelizar. Debe ser una actividad diaria, comenzando por arreglar nuestra casa personal y nuestra mente. Debemos trabajar en aquellos pensamientos que nos llevan cautivos a la antigua manera de vivir y llevarlos a los pies de Cristo. Una iglesia que avanza tiene objetivos espirituales, no solo edilicios.

El Señor puede usar a cualquiera, sin importar la edad o el conocimiento. Miren a Pedro: era un pescador que no sabía leer ni escribir, pero cuando predicó, se convirtieron más de 5,000 personas. Dios quiere usarnos, pero no quiere una iglesia inmóvil y cómoda. Quiere una iglesia que diga “Sí Señor, aquí estoy, envíame a mí”.

Aquí, siendo una ciudad importante y céntrica, debemos ser una iglesia que avance. No me refiero a tener un templo grande, sino a tener vidas transformadas por la sangre de Cristo que prediquen y enseñen que en Jesucristo hay esperanza y salvación.

Una iglesia que avanza debe predicar la verdad, no un evangelio superficial o de ofertas. Debemos decirle a la sociedad que si no se acerca a Cristo está perdida. El mensaje es urgente. No estamos aquí para juzgar, sino para restaurar y levantar. Cuando vemos a alguien de la congregación que está desviado, debemos acercarnos con compasión, preguntarle qué le pasó y cómo podemos ayudar.

El reino de los cielos, como dijo Jesús, es semejante a una red que recoge toda clase de peces. No nos toca a nosotros separar el trigo de la cizaña – ese es trabajo de Dios. A veces las iglesias no crecen porque estamos mirando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el nuestro. Nos hemos confundido y nos hemos sentado en el trono juzgando, mientras el mundo se va perdiendo.

Para ser una iglesia que avanza, el primer consejo es poner la oración como prioridad. Sin oración no hay fuego en la iglesia, y sin fuego no se puede quitar el frío del mundo que está en las vidas. Debemos reconocer que existen iglesias realmente frías, y nuestro llamado es ser diferentes.

Mire, hermano, podemos tener actividades todo el año y hacer millones de cosas, pero si no oramos, no vamos a avanzar. Podemos crear una iglesia de hombres, una asociación o un club, pero estará lejos de ser la iglesia de Jesucristo. Cuando creemos que sabemos las cosas y dejamos nuestro tiempo de oración, no somos rival para el diablo. Él puede entrar a través de un comentario, un chisme o una tentación porque encuentra una puerta abierta.

Si el diablo nos respeta y guarda su lugar, es porque ve en nosotros cristianos que oran, que están bajo la cobertura del Espíritu Santo. Una iglesia que avanza en es aquella que se dio cuenta que la mayor victoria está de rodillas y a los pies de Cristo. Si queremos avanzar en nuestra vida personal, profesional, financiera y emocional, debemos entender que el éxito se encuentra en la comunión con Dios.

A Dios le interesan las actividades, pero más le interesa el tiempo con nosotros. ¿Cuánto hace que no nos acercamos al Señor en una oración sincera, como lo hacíamos antes en nuestra habitación, arrodillados al lado de la cama? Dios nos está esperando, nos está diciendo que necesita una iglesia que avance en una ciudad tan grande, con millones de problemas.

El segundo consejo para ser una iglesia que avanza es estar siempre activos y dispuestos a servir. No es suficiente tener temporadas especiales para predicar el evangelio – debemos predicar en todo momento y sin pausa. Si el Señor decidiera venir hoy, que nos encuentre trabajando para Él, siendo una iglesia de oración que sale de la comodidad.

No quiero que pasen los años y cuando parta de este lugar, mis hijos y nietos no tengan ninguna herencia espiritual. Quiero poder decir como Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. Quiero dejar una antorcha encendida para mis hijos y nietos, para que puedan decir “Sigamos el ejemplo del abuelo”.

Una iglesia que avanza es una iglesia que ora pero no está quieta. Tenemos la promesa de que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Hay muchas almas presas del pecado, la adicción, el alcoholismo, la idolatría, el espiritismo y la brujería. La Iglesia de Cristo tiene la promesa de que esas puertas del infierno se romperán ante la presencia de Cristo. Una iglesia que avanza eres tú.

El tercer consejo para ser una iglesia que avanza es no tener comunión con el pecado. Debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia para correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Necesitamos ser una iglesia sin mancha, sin engaño, sin envidias, sin habladurías, sin calumnias y sin amor hipócrita, donde aceptemos que todos tenemos errores y sepamos perdonar de verdad.

A veces confundimos los papeles y negociamos con Dios, diciendo “Si me ayudas en esto, me congregaré con mi familia”. Pero quiero decirles que si no se congregan, están perdidos. El Señor no tiene necesidad – Él ya es santo y eterno. No podemos cuestionar a Dios. Si nos diéramos cuenta frente a quién estamos parados, caeríamos de rodillas a adorar.

La sabiduría más grande es darnos cuenta que debemos tener ese respeto y devoción ante Dios. No debemos tratar de entenderlo, sino preocuparnos por dejar la antigua manera de vivir y empezar a obedecerle. Cuando digo “Señor, ya no vivo yo, ahora Tú vives en mí”, eso trae el crecimiento a la iglesia.

Dios nos está diciendo que quiere que nos extendamos, que este mensaje llegue a nuestros hijos y hogares. No debemos desanimarnos si hemos hablado veinte veces a nuestros familiares y no están aquí. El Señor dice “No temas, yo te ayudo, estoy contigo todos los días hasta el fin”. Pero quiere que seamos obedientes porque quiere usar nuestras vidas.

El cuarto consejo es que una iglesia que avanza es aquella que vive en unidad. La oración de Jesús en Juan 17 fue profética – Él vio las divisiones que la iglesia padecería. El Señor anhela una iglesia unida para testimonio al mundo incrédulo. La unidad es una de las fuerzas más poderosas en la tierra. Un lugar se llenará cuando vean que somos unidos, que somos una iglesia de amor y compasión.

Este es un extracto de la prédica titulada: “Una Iglesia que avanza” del Pastor Juan Carlos Salinas. Te invitamos a ver la prédica completa aquí: https://youtu.be/6AElXQmrdqw