Si grande es tu fé

En nuestra reunión de hoy, comenzamos con una oración de agradecimiento al Señor por su palabra y su amor infinito, pidiéndole que nos ayude a comprender, escuchar y dejarnos educar por su palabra. Le pedimos que nos ayude a eliminar lo malo de nuestras vidas y permitir que su presencia crezca en nosotros.

Compartimos la lectura de Mateo 15:21-28, que nos habla sobre la fe de la mujer cananea. Este pasaje ocurre en un momento difícil para Jesús, quien venía de enterarse de la decapitación de su primo Juan el Bautista. A pesar de esta tristeza, Jesús continuó su ministerio, realizando milagros y sanando enfermos, incluyendo la alimentación de los 5,000.

La historia se desarrolla en Tiro y Sidón, ciudades fuera de Galilea, en la costa del Mediterráneo. Estas ciudades eran consideradas enemigas del pueblo de Israel. Jesús había mencionado anteriormente que el castigo sería más tolerable para Tiro y Sidón que para las ciudades de Corazín y Betsaida, que habiendo presenciado sus milagros, no se habían arrepentido.

Es significativo que Jesús se encontrara en territorio cananeo, considerando que Dios había ordenado originalmente al pueblo de Israel que no se relacionara con los cananeos debido a sus prácticas paganas, incluyendo sacrificios humanos. Sin embargo, el pueblo de Israel no cumplió completamente esta orden, solo sometiendo a los cananeos en lugar de expulsarlos completamente.

La historia nos recuerda el relato de los doce espías en Números 13, donde se describe la tierra de Canaán como un lugar fértil pero habitado por personas fuertes, con ciudades fortificadas y gigantes. Mientras diez espías se acobardaron, Josué y Caleb mantuvieron su fe en que, con la ayuda de Dios, podrían conquistar la tierra prometida.

Entonces miren la fe de estos dos hombres y cómo los otros 10 infundieron miedo en el pueblo de Israel. Casi apedrearon a Josué y Caleb por insistir en sus palabras. Imagínense la situación entre la gente de Canaán y el pueblo de Israel; esta mujer cananea sabía a quién se acercaba, conocía la fama de Jesús por sus milagros. Sin internet, la fama de Jesús llegó hasta ella, y aunque me sentí mal al ver que Jesús la ignoraba, recordé Juan 3:16: Dios amó tanto al mundo que ofreció a su Hijo para darnos vida eterna. Aquí, Jesús tenía un propósito mayor que solo ignorarla. Cristo vino por todos, sin excepción, y esta mujer clamó, rompió barreras culturales por necesidad, reconociendo a Jesús no solo como un judío famoso, sino como el Mesías.

Ella insistió, no se desanimó ante el silencio de Jesús, y su fe la llevó a seguir rogando. Mateo 15:22 cuenta cómo ella pedía misericordia para su hija atormentada por un demonio. Jesús estaba ayudando a despertar su fe. Como Job, ella conocía a Jesús de oídas pero ahora lo veía. Es crucial conocer en quién creemos para saber qué pedir. Josué y Caleb no se desanimaron ante situaciones terribles, sabían en quién habían creído. Igual que ellos, esta mujer de un pueblo enemigo creyó en Jesús como el Mesías.

La diferencia entre las personas es la fe, conocer y creer en Dios. Situaciones difíciles fortalecen nuestra fe, nos hacen madurar. Pablo nos anima a permanecer, incluso en la escasez o cuando Dios parece callar. Esta mujer no se rindió, lloró y rogó

Les comparto cómo podemos hacer crecer nuestra fe. La semana pasada les conté que poner versículos bíblicos en mi garaje ha sido una experiencia maravillosa. Mientras limpiaba, ver esos versículos me ayudó muchísimo. Hablando con Magali sobre estos pequeños detalles que a veces pasamos por alto, reflexionamos sobre la importancia de tener la palabra de Dios en casa para memorizarla. Es asombroso cómo Dios nos habla en los momentos precisos.

La palabra de Dios es nuestra guía suprema, y todo lo debemos someter a ella. Como dice Segunda de Timoteo 3:16-17, toda Escritura es inspirada por Dios y nos equipa para toda buena obra. Es fundamental preguntarnos con qué nos estamos educando, pues como dice Mateo 6:21, “donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Reflexionando sobre la historia de la mujer cananea, vemos cómo Jesús indagó en ella, no jugando con su necesidad, sino buscando sacar lo más importante. Aunque ella estaba desesperada por la sanidad de su hija (lo urgente), Jesús buscó manifestar su fe (lo importante). Esta experiencia la hizo madurar en su fe y crecer espiritualmente.

No debemos desanimarnos ante un “todavía no” de Jesús, pues Él quiere sacar la mejor versión de cada uno de nosotros. Aunque inicialmente Jesús dijo que solo fue enviado a las ovejas perdidas de Israel, más tarde, en Mateo 28:16-20, dio la gran comisión de ir a todas las naciones. Esto nos muestra que Su mensaje era para todos, incluyendo a esta mujer cananea.

La actitud de mansedumbre de esta mujer es ejemplar. Cuando Jesús le dio una respuesta aparentemente dura, comparando a los gentiles con perrillos, ella respondió con humildad y fe, diciendo que aun los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Esta respuesta demostró una fe tan grande que Jesús la reconoció, y hoy podemos estudiar y aprender de ella.

Quiero animarnos a permanecer firmes, a no angustiarnos cuando recibimos un “todavía no” como respuesta. Debemos creer en quien hemos creído, pero esto solo lo lograremos cuando nuestra fe venga por el oír la palabra de Dios. Esta mujer activa, fuerte y valiente permaneció firme, y su recompensa fue doble: la liberación de su hija y el reconocimiento de su fe que perdura hasta hoy. Jesús quiere que nuestra fe florezca y se manifieste en nuestras obras, así como lo hizo con ella.

Este es un extracto de la prédica titulada: “Si grande es tu fe” de la Pastora Mariela. Te invitamos a ver la prédica completa aquí: https://youtu.be/uw9JjpzwNn0