Remar a Pesar de la Adversidad

Aunque hablemos con Dios y conozcamos las Escrituras, a veces enfrentaremos adversidad en la vida, como enfermedades o dificultades. Esto no significa que Dios nos haya abandonado o sea un castigo, pues Él nos ama.

Jesús envió a sus discípulos en la barca a pesar de que sabía que habría tormenta (Marcos, capítulo 6, del versículo 45 al versículo 52). Al igual, a veces Dios nos pide seguir adelante aunque vengan pruebas. Los discípulos, que conocían a Jesús, se asustaron con la tormenta y preguntaron qué pasaba, al igual que nosotros cuando enfrentamos problemas imprevistos.

Un error común es pensar que por conocer a Dios todo será prosperidad, pero a veces la adversidad moldea nuestro carácter. Jesús, a pesar de saber lo que pasaría, confió en sus discípulos y en Su poder para calmar la tormenta. Del mismo modo, Dios confía en nosotros y en Su capacidad de llevarnos a buen puerto a pesar de las dificultades, pues tiene un propósito y plan para nuestras vidas.

Aunque los discípulos eran pescadores experimentados, la tormenta los superaba. A veces, a pesar de nuestro conocimiento y experiencia, nos enfrentaremos a situaciones mayores que nosotros. Jesús sabía que habría tormenta, pero los envió de todos modos, al igual que a veces Dios nos pide avanzar aunque vengan pruebas.

Los discípulos remaban con dificultad mientras Jesús oraba por ellos. Aunque creamos estar solos, Dios ve nuestra situación e intercede por nosotros. Jesús calmó la tormenta, recordándonos que aunque haya adversidad, Él sigue siendo nuestro Dios y nos ama.

A pesar de conocer a Dios, habrá dificultades en la vida, pero Él no nos castiga ni nos abandona. Debemos seguir remando como Jesús mandó, aunque esté todo en nuestra contra. A veces es difícil, pero debemos continuar confiando en Dios.

No entenderemos todo, pues hay respuestas que Dios se reserva. Nuestro llamado es aprender de la Biblia y seguir adelante a pesar de las dificultades, confiando en la soberanía y amor de Dios aunque no comprendamos Sus caminos.

Desafíos Actuales

Los discípulos se enfrentaban a una tormenta que los superaba, al igual que a veces nosotros nos enfrentamos a situaciones mayores. Ellos habían visto antes a Jesús calmar una tormenta, por lo que sabían de Su poder sobre el viento y el mar.

Nuestra sociedad presenta nuevos desafíos para la iglesia, como la aceptación de identidades de género diferentes al nacimiento. Esto no debe llevarnos a discriminar, pues Dios ama a todos, aunque no aprueba el pecado. Debemos orar por quienes viven en condición de pecado para que Dios transforme sus corazones.

Unidad y Confianza

Frente a la tormenta, los discípulos no sabían qué hacer, al igual que a veces la iglesia ante los nuevos desafíos. Jesús no puso un líder específico en la barca, sino que les dijo a todos que remen, enseñándonos a trabajar unidos sin echar culpas. Aunque no podamos hacer nada, debemos confiar en el poder de Dios para calmar la tormenta.

Nuestro llamado es amar sin juzgar, orar por la transformación de vidas y remar unidos a pesar de las dificultades, recordando que Jesús tiene autoridad sobre todas las cosas y puede obrar milagros si confiamos en Él.

Continuar Remando

A veces solo queda remar y seguir adelante sin saber qué más hacer. Los discípulos remaban a pesar de la tormenta, al igual que la iglesia debe trabajar unida ante los nuevos desafíos. Jesús no puso un líder específico, sino que les dijo a todos que remen.

Cuando Jesús caminó sobre el agua, los discípulos se asustaron pero Él les dijo “tened ánimo, yo soy”. A veces nos cansamos pero Dios nos recuerda que está con nosotros. Hay cosas que escapan a nuestro control, pero Dios usa las dificultades para que dependamos de Él.

Jesús subió a la barca y calmó la tormenta, enseñándonos que pone sus manos sobre nuestras vidas. Aunque no podamos cambiar el pasado, debemos tener ánimo y seguir remando confiando en Su poder. Dios nos dice hoy que sigamos adelante a pesar de todo, porque Él obra milagros.

Llamado Final

Nuestro llamado es remar unidos como iglesia, sin desanimarnos. Dios ve nuestras situaciones y dice “ánimo, yo estoy contigo”. Con Él, podemos enfrentar cualquier tempestad.

Este es un extracto de la predica titulada: “Remar a pesar de la adversidad” del Pastor Sandro.Te invitamos a ver la predica completa aquí