Hemos pasado por situaciones difíciles y complejas donde no sabemos si saldremos adelante. En momentos de enfermedad, como le ocurrió a mi hermana Beatriz, o cuando enfrentamos desafíos personales, como cuando yo necesité ponerme una inyección mientras cumplía con mis responsabilidades, nos preguntamos si siempre tendremos que cargar con esa carga. Sin embargo, Dios nos ofrece paz y nos recuerda que Él endereza nuestros pasos. En la Biblia, el Salmo 40 nos enseña que Dios pone en nuestra boca un cántico nuevo y que aquellos que confían en Él son bienaventurados. Muchas veces, al enfrentar desafíos, dudamos de nuestra capacidad para lograrlos, pero Dios nos llama a esperar pacientemente en Él, como dice el versículo: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor”.
Recuerdo cuando Dios tocó mi vida siendo joven. Aunque estudiaba medicina, sentí un llamado a servirle más allá de lo académico. Tomé el desafío de trabajar como copastor en una iglesia en Tucumán, un lugar complicado con delincuencia y drogas. A pesar de las dificultades, Dios fue fiel, pero luego las circunstancias cambiaron, y la obra que habíamos hecho pareció desvanecerse. Me sentí desanimado, pero Dios me llamó a ser pastor de jóvenes, un nuevo desafío que acepté después de orar y buscar Su voluntad. Aunque dudaba de mi capacidad, Dios me sostuvo y bendijo nuestro trabajo.
Más tarde, mi esposa y yo enfrentamos otro desafío: liderar una iglesia en Barrio Echeverría, un lugar donde la congregación estaba en ruinas. Aunque estábamos cómodos en nuestra iglesia anterior, decidimos obedecer a Dios y comenzar de cero. No fue fácil, pero confiamos en que Él nos guiaría. Luego, en 2020, durante la pandemia, nos mudamos a otro lugar, donde enfrentamos más desafíos, como la muerte del superintendente que nos había traído y la partida de muchos hermanos. A pesar de todo, Dios demostró ser fiel, y hoy estoy aquí por Su misericordia.
En la vida, nos enfrentamos a muchos desafíos: en el matrimonio, en el trabajo, en la crianza de los hijos, o al emprender algo nuevo. A menudo nos preguntamos si seremos capaces de superarlos. Moisés también dudó cuando Dios lo llamó, pero Él lo equipó para cumplir Su propósito. De igual manera, Dios nos llama a confiar en Él, incluso cuando nos sentimos incapaces. Yo mismo experimenté esto al dejar un trabajo estable para seguir el llamado de Dios, y aunque fue difícil, no me arrepiento porque sé que Él tiene lo mejor para Sus hijos.
Hermanos, les animo a tomar los desafíos que Dios pone en sus vidas. Aunque a veces dudemos de nuestra capacidad, Él nos fortalece y nos guía. Ya sea en el ministerio, en la familia, o en cualquier área de la vida, podemos confiar en que Dios nos ayudará a cumplir Su propósito. No importa cuán difícil parezca la situación, Él es fiel y nos sostendrá. Así que, ¿podré yo hacerlo? Con Dios, sí podemos.
Es crucial ver lo que Dios ve, aunque muchas veces nuestra perspectiva difiere. Nos preguntamos si seremos capaces de cumplir con nuestros proyectos, como menciona nuestra hermana Sara, quien habla de metas pendientes para 2025. Ya sea en el trabajo, la familia, los estudios o el ministerio, la duda surge: ¿podré lograrlo? En Hebreos 13:20-21, se nos recuerda que tenemos al Dios de paz, quien resucitó a Jesucristo, el gran pastor, por medio de un pacto eterno. Este pacto, sellado con la sangre de Cristo, nos asegura que, al entregar nuestras vidas a Él, pasamos a ser hijos de Dios con la promesa de vida eterna. No se trata de hacer nuestra voluntad, sino la de Dios, permitiendo que Él obre en nosotros a través de Su Espíritu Santo para hacer lo que le agrada.
Frente a nuevos desafíos, como un trabajo, ser padres o enfrentar situaciones familiares, es normal sentir ansiedad. Sin embargo, debemos recordar que tenemos al Dios de paz, quien nos guía y sostiene. En el Salmo 40, se nos anima a esperar pacientemente en Jehová, quien escucha nuestro clamor y nos saca del pozo de la desesperación. Aunque enfrentemos enfermedades, como le ocurrió a mi hermana Beatriz, o situaciones complicadas, Dios endereza nuestros pasos y pone un cántico nuevo en nuestra boca. Él es nuestra roca y nuestra confianza.
Jesús, al enfrentar la crucifixión, sufrió como hombre, pero venció la muerte y resucitó. Ese mismo Dios, que tiene poder sobre la muerte, puede revertir cualquier situación en nuestras vidas. Si Él pudo resucitar a Su Hijo, ¿no puede sanarnos, fortalecernos o guiarnos en nuestros desafíos? Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Por eso, al enfrentar algo nuevo, debemos recordar que Dios está con nosotros, escuchando nuestras oraciones y dándonos paz. No importa cuán difícil sea la situación, Él tiene el poder para cambiarla y ayudarnos a superarla. Confiemos en Su voluntad y en Su paz, sabiendo que Él obra en nosotros para Su gloria.
El Señor tiene poder y autoridad, y si Él pudo resucitar a Jesús, cuánto más puede ayudarnos a nosotros, Sus hijos, que somos herederos con Cristo. Él conoce nuestro corazón y está dispuesto a ayudarnos en todas las situaciones que enfrentamos. Muchas veces, Dios nos usa como instrumentos de honra, aunque a veces recibimos noticias difíciles, como problemas de salud, que nos hacen preguntar: ¿podré soportar esto? Pero el Señor es nuestro pastor, como dice el Salmo 23: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”. Él nos guía, nos consuela y nos protege, incluso en los momentos más oscuros. Aunque pasemos por valles de sombra y muerte, no tememos porque Él está con nosotros. Su vara y Su cayado nos dan aliento, y Su misericordia nos sigue todos los días.
A menudo nos preguntamos si seremos capaces de enfrentar desafíos como ser buenos padres, esposos, vecinos o si podremos cumplir con nuestros estudios, trabajos o ministerios. La respuesta es que no estamos solos; Dios está con nosotros y nos da el querer como el hacer. Además, a través del Espíritu Santo, Él nos dota de dones, como se menciona en 1 Corintios 12:4-11. Hay diversidad de dones, ministerios y operaciones, pero todos provienen del mismo Espíritu, que reparte a cada uno según Su voluntad. Estos dones, como la sabiduría, la fe, la sanidad o la profecía, son para provecho de todos y deben ser desarrollados.
Pero no solo necesitamos dones, también frutos del Espíritu, como se describe en Gálatas 5:22: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Estos frutos son esenciales para vivir una vida agradable a Dios y enfrentar las situaciones difíciles con fortaleza. Dios es un Dios de amor, y aunque a veces nos apartemos de Él, Su pacto con nosotros permanece. Él nos da nuevas oportunidades a través de la reconciliación, porque Su amor es fiel y eterno.
En momentos de duda, como cuando enfrentamos problemas en el matrimonio o en otras áreas de la vida, es fácil pensar en rendirse. Hoy en día, muchos evitan el compromiso, incluso en las iglesias, pero Dios nos llama a perseverar. Él nos capacita y nos da las herramientas necesarias para superar cualquier situación. Por eso, aunque nos sintamos incapaces, debemos recordar que Dios está con nosotros, dándonos paz, dones y frutos para seguir adelante. Confiemos en Su poder y en Su amor, sabiendo que Él nunca nos abandona.
Ees fundamental que mantengas tu compromiso con Dios, ya que Él nunca lo rompe. Aunque puedas enfrentar dificultades en la vida, como problemas laborales o enfermedades, es crucial que no te rindas. Dios es soberano y tiene el poder para ayudarte a superar cualquier situación. No te desanimes ni retrocedas, sigue adelante con fe y determinación. Recuerda que Dios te ha dado dones y frutos del Espíritu para que los uses en beneficio de los demás y de la iglesia.
A lo largo de la vida, enfrentarás situaciones difíciles, pero Dios te capacita y está contigo en cada paso del camino. No te rindas fácilmente, sigue adelante y confía en que Dios te dará la paz y la fortaleza necesarias para enfrentar cualquier desafío. Aunque a veces sientas que no puedes lograrlo, Dios te capacita y te guía a través de su Espíritu Santo.
En un mundo donde la tecnología, como la inteligencia artificial, está en auge, es importante recordar que, aunque la IA puede ofrecer soluciones basadas en datos, carece de la experiencia y el toque humano que solo tú puedes ofrecer. Del mismo modo, en la vida espiritual, aunque puedas recibir consejos y tratamientos, es Dios quien opera en lo más profundo de tu ser, sin errores y con un amor perfecto.
Finalmente, recuerda que Dios siempre guarda lo mejor para sus hijos. Aunque a veces las cosas no salgan como esperas, confía en que Dios tiene un plan especial para ti. Pídele a Dios que opere en tu vida y que te dé la paz y la capacidad para enfrentar cualquier situación. Con Dios a tu lado, puedes estar seguro de que siempre hay esperanza y un futuro mejor por delante.
Querido hermano, en medio de las tormentas de la vida, mantén tu fe en Dios. Él es tu refugio y fortaleza, y siempre está dispuesto a ayudarte. No te rindas, sigue adelante con la certeza de que Dios tiene lo mejor reservado para ti. Permite que Dios opere en tu vida y confía en su amor y sabiduría infinita.
Este es un extracto de la prédica titulada: “¿Podré con esto?” del Pastor Sandro. Te invitamos a ver la prédica completa aquí: https://youtu.be/ETizXuXft0M


