Yo le puse el título a este sermón: «Mayor es el que está en ti». Sí, alguna vez por ahí charlamos, hablamos un poco de esto, siempre cuando estamos compartiendo de lo que Dios hace en nuestra vida. Pero «mayor es el que está en ti». ¿Y qué significa eso? ¿De quién estamos hablando, verdad? ¿Quién es el que está mayor en mí? ¿Qué significa eso? Y vamos a ir a Primera de Juan, capítulo 4, versículo 4.
«Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo».
— 1 Juan 4:4
Somos de Dios
Fíjense qué interesante, ¿no? Y el Señor nos habla a través de su palabra, y Él se manifiesta, y Él nos revela su palabra. Si uno tocara fuera de contexto este pasaje, diría: «¿Quién? ¿De quién está hablando, verdad? ¿A quién hemos vencido?»
Y es muy interesante, porque Juan habla de eso. Primeramente, categoriza a las personas que estaban ahí como hijos de Dios, que nosotros somos hijitos. Dice: «Vosotros sois de Dios». Y eso es lo que quiero hablar primeramente: nosotros somos de Dios. Y eso significa que pertenecemos a Él, significa que somos propiedad de Dios.
Qué interesante, ¿verdad?, poder ver que no es que, bueno, somos personas. Ayer con los jóvenes hablamos un poquito de eso, ¿no? Muchas veces todos somos criaturas de Dios, pero no todos somos propiedad de Dios. No todos somos de Dios. Sí, podemos ser la creación de Dios, pero no todos somos hijos de Dios. Y acá Juan habla en un sentido de pertenencia, habla con respecto a la propiedad.
La adopción como hijos
Muchas veces, si es esclavo, es una persona que capaz el amo tuvo un aprecio, tuvo el amo un sistema de apreciarlo mucho. El amo puede adoptar ese esclavo. Cuando adopta ese esclavo, ese esclavo que es adoptado deja de ser esclavo. Entonces empieza a tomar todos los beneficios como si fuera un hijo.
El apóstol Pablo dice: «Yo soy siervo de Jesucristo, ¿verdad? Nosotros hemos sido adoptados». Adoptados, ¿verdad?, porque somos hijos de Dios. Hemos sido adoptados por Dios y, por lo tanto, tenemos todos los beneficios como cualquier hijo de Dios.
El Espíritu Santo en nosotros
¿Y quién es ese mayor? ¿Quién es el que está? ¿Qué hay dentro de mí, verdad? Y el Señor ahí se refería, a través de Juan, con respecto al Espíritu Santo. Y ayer con los jóvenes creo que hablabas un poco eso, ¿verdad? Tenemos templo, somos templos del Espíritu Santo.
Cuando el Señor Jesús ascendió a los cielos, estaban sus discípulos y dice: «No los abandono, sino ahora les voy a dar el Espíritu Santo que los va a acompañar, que le va a redargüir, que los va a animar, que los va a fortalecer». Entonces mayor es el que está en vosotros, ¿verdad?, que el que está en el mundo.
«Este es Jesucristo que vino mediante agua y sangre. No mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre». Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.
— 1 Juan 5:6
Es importante saber que el Espíritu Santo de Dios está en nosotros y que Él está a nuestro favor y que Él nos ayuda. Y muchas veces nosotros, en las cosas que hacemos, no nos percatamos de eso. A veces lo asimilamos. Capaz hay muchas cosas que podemos conocer por teoría y lo sabemos, y la teoría está buena, pero eso, cuando no se pone en práctica, es solamente teoría.
La realidad de la lucha espiritual
Y la pregunta sería: ¿a quién hemos vencido, verdad? ¿Y quién está en el mundo? Están hablando de alguien muy importante, hablando de un enemigo que tenía Jesús. ¿De quién está hablando? ¿A quién hemos vencido? Al enemigo: es Satanás, ¿verdad? ¿Quién es el príncipe de este mundo? Satanás.
Y nosotros debemos de conocer eso, ¿verdad?, y debemos de comprender que Satanás es real. Porque muchas veces uno: «Ah, sí, dice uno: el diablo, el diablo, el diablo». No, sepamos que Satanás sí es real. No lo vamos a demonizar todo, pero Satanás es real. Y usted tiene que saber que sí existe y que él se opone a los planes de Dios.
«Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes».
— Efesios 6:12
Qué interesante, ¿verdad? Y sabe qué, hermano: todo esto es real y existe. Y es importante que sepamos. Ahora, todo este gobierno, todo este plan, todas estas huestes espirituales están en este mundo. Pero usted no es que puede mirar, puede tocar, puede ver. No lo puede percibir, ¿verdad?
¿Cómo se manifiesta el enemigo?
¿Y cómo se pone de manifiesto si yo no lo veo? ¿Cómo se pone de manifiesto esa hueste espiritual? Y muchas veces se va a poner de manifiesto en nuestros sentidos, con nuestras emociones, en nuestros pensamientos, con las cosas que vemos. Y ahí muchas veces el enemigo entra, ¿verdad?
Algo que usted vio, un pensamiento que trae en su mente que capaz no es un buen pensamiento; luego, como dice el apóstol, ¿verdad?, se va trabajando ese pecado, va obrando en nuestras vidas y Satanás va entrando. O muchas veces esas emociones, ¿verdad?, que nos enojamos, que nos molestamos; entonces ahí Satanás utiliza ese camino para poder entrar y transformar nuestra vida.
Cuidado con los falsos profetas
«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo».
— 1 Juan 4:1
Qué interesante, ¿verdad? No creáis a todo espíritu, porque se levantaban personas: «Yo soy de Cristo, yo soy de Pablo, yo soy de Bernabé, el Señor me ha enseñado», y empezaba a hablar. Entonces uno dice: «Ah, no, sí, sí, tiene la autoridad». Dice: «No creáis todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios».
No nos debemos dejar llevar por nuestras emociones. Porque muchas veces uno quiere escuchar algo que estoy esperando y viene una persona y me dice: «Señor me dijo que vos tenés que hacer esto, esto». Ay, Dios me habló. Ay, eso era lo que necesitaba. Y capaz lo haces y no pasa nada, porque te dejaste llevar por tus emociones. Sino vos tenés que probar los espíritus si son de Dios.
¿Cómo probar los espíritus?
«En esto conoced el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios. Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios».
— 1 Juan 4:2-3
Esa es la clave, la regla dorada. Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios. Porque unas personas le va a decir: «Todos los caminos nos permiten llegar a Dios». Y está bien. No, no está bien. Hay un solo camino que es a través de Jesucristo.
Viviendo como hijos de Dios
Hoy por hoy esto lo vemos muy fuerte. Fíjense: hay hasta en las propias escuelas. Usted ya no puede hablar. Sacaron la religiosidad, pero usted ya habla de Cristo en la escuela y ya lo ven como algo raro. Este mundo quiere confundir las cosas. Este mundo quiere que nos apartemos de Dios. Este mundo no quiere hablar de Jesucristo.
Pero nosotros no somos de este mundo. Y este mundo eso lo estamos viendo cada día más, y es algo que va creciendo constantemente. Entonces nosotros tenemos que tener cuidado, de tener cuidado, ¿sí?, en el lugar donde estamos, con las personas que estamos.
Recordemos:
- Somos propiedad de Dios – Nos pertenecemos a Él
- Somos instrumentos de Dios – Él nos usa para Su propósito
- Tenemos el Espíritu Santo – Mayor es el que está en nosotros
- Enfrentamos oposición – Pero no estamos solos
- Debemos probar los espíritus – Confesar que Jesucristo vino en carne
Conclusión
Tenemos un padre que nos ama. Somos parte del pueblo de Dios. Qué interesante, hermano. Yo lo animo a que usted pueda tomar eso, pueda atesorarlo en su corazón, pueda ver que usted es parte de Dios y, por lo tanto, como un hijo de Dios, el Señor quiere grandes cosas para su vida.
Muchas veces vamos a pasar momentos difíciles, claro que sí. Muchas veces vamos a pasar por desiertos, claro que sí. Muchas veces va a haber oposición, claro que sí. Pero no estamos solos. Dios está con nosotros. Y si Él está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
Yo los animo hermanos, que puedan darse cuenta de que hay un Dios poderoso que nos ama y que Él quiere que nosotros seamos parte de ese pueblo y seamos personas activas, ¿verdad?, y no nos dejemos engañar y tener cuidado, como dice el apóstol, por cualquier espíritu que viene. Probemos a los espíritus.
Este es un extracto de la prédica titulada: “Mayor es el que está en ti”.
Te invitamos a ver la prédica completa
haciendo clic aquí


