La perla de gran valor

La perla de gran valor

La Perla de Gran Valor

Cada persona puede conocer a Dios pero luego apartarse de Él si se cansa o aburre de seguir Sus mandamientos. Quien hace esto se vuelve un “hombre carnal”, conociendo a Dios pero rechazándolo. Vivirá las consecuencias porque sabía lo que es agradable a Dios.

Dios nos dice que debemos ser “hombres espirituales”. Nos compara con perlas valiosas, y explica el proceso por el cual se forman las perlas naturales en las ostras, entre 8 a 10 años. Esto ilustra que, ante las irritaciones de la vida, Dios produce en nosotros una sustancia protectora como el nácar, formando así nuestro carácter.

En Mateo 13:45-46, la parábola del mercader que encuentra la perla preciosa y vende todo por ella, suele interpretarse como Jesús (la perla) siendo hallado por el hombre. Sin embargo, otra lectura es que cada persona es la perla de gran valor que Jesús (el mercader) busca incansablemente, a pesar de nuestros sufrimientos y defectos.

Cada uno ha pasado por situaciones dolorosas que nos hacen erigir corazas emocionales. Pero Jesús murió por nosotros aunque supiera nuestros pecados. Al igual que las perlas se forman de modo natural o artificial, nuestros sufrimientos pueden ser accidentales o intencionales, debido a cosas que nos negamos a dejar. Jesús busca sacar lo mejor de nosotros a pesar de todo, formando nuestro carácter como el nácar moldea la perla.

Muchas veces en la vida hemos sufrido situaciones dolorosas que nos han lastimado y defraudado, ya sea por otras personas, la sociedad o incluso la familia. Esto genera una “coraza” protectora pero también nos aleja de Dios. Sin embargo, Jesús sabe nuestro gran valor a pesar de los defectos.

Cada persona es una perla preciosa ante Dios, quien pagó el máximo precio por nosotros. El proceso de formación de la perla ilustra cómo, a través de las irritaciones de la vida, Dios moldea nuestro carácter protegiéndonos. Aunque a veces el sufrimiento es accidental, otras veces es intencional debido a cosas que nos negamos a dejar.

En el Antiguo Testamento, Dios apartó a Israel como Su pueblo pero luego abrió la salvación a todas las naciones a través de Jesús. Aunque cuesta aceptar que Dios ama incluso a los más perversos, Él pagó el precio por todos. Cada quien elige amarlo u olvidarse de Él, pero Dios desea que todos se salven.

Somos valiosas perlas de Dios a pesar del pasado. Aunque busquemos tranquilidad en otras cosas, sólo Él nos da paz. En la vida habrá dolor, pero Dios moldeará nuestro carácter protegiéndonos como el nácar a la perla. Con Jesús, tenemos un Padre celestial que nos ama incondicionalmente.

Aunque busquemos satisfacción en otras cosas como familia, trabajo o dinero, eventualmente eso no nos llenará porque fuimos creados por Dios para adorarlo. Jesús pagó el máximo precio por nosotros en la cruz aunque sabía nuestros pecados, pues somos valiosas perlas ante Él.

Al igual que el apóstol Pablo, debemos desechar todo lo que no sirve y amar sólo a Dios. Aunque a veces tenemos dificultades con otros, debemos procurar la paz y soportarnos mutuamente. Dios nos ama incondicionalmente a pesar de nuestros defectos.

Muchas veces situaciones dolorosas nos hacen sentir víctimas y nos cubrimos de una “coraza” emocional. Pero Dios desea sacar la perla preciosa que hay dentro mediante Su moldeo como alfarero. Invito a quien necesite liberarse de dolores del pasado a confesarlos y entregar su vida a Cristo, para que Él haga todas las cosas nuevas.

Aunque hayamos pecado o nos hayamos apartado, Jesús pagó el precio por todos. Invito a quien tenga necesidad de un cambio a acercarse para orar, pues Dios conoce nuestros corazones y desea sacar la perla de valor que somos. Nuestra identidad está en lo que Cristo hizo por nosotros, no en circunstancias pasajeras.

Este es un extracto de la predica titulada: “La perla de gran valor” del Pastor Sandro. Te invitamos a ver la predica completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=EWqh7KDwQ9g