Firmes en la voluntad de Dios

Como parte del pueblo de Dios, cada uno de nosotros tiene un lugar especial y privilegiado. No se trata de enorgullecerse, sino de reconocer que Dios nos ha elegido y nos quiere ver crecer.

En el libro de Nehemías, vemos una historia poderosa de restauración y propósito. El pueblo de Israel había sido conquistado por los babilonios, destruyendo Jerusalén, quemando sus puertas y su templo, y deportando a la mayoría de sus habitantes. De aproximadamente 3 millones de judíos, solo un 2% (50,000 personas) regresaron a su tierra prometida.

Yo quiero compartirles la historia de Nehemías, un copero del rey que ocupaba un puesto importante en Babilonia. Cuando se enteró del estado deplorable de Jerusalén – un lugar destruido, sus habitantes en gran aflicción – su corazón se quebrantó. Se sentó, lloró, ayunó y oró intensamente delante de Dios.

En su oración, reconoció los pecados de su pueblo. Confesó que ellos y la casa de su padre habían pecado gravemente, apartándose de los mandamientos de Dios. Pero también recordó la promesa de Dios a Moisés:

“Aunque seamos dispersados hasta el extremo de los cielos, si nos volvemos a Él y guardamos sus mandamientos, nos recogerá.”

El mensaje es claro: cuando Dios te da una meta, no hay nada que pueda detenerla. En momentos de desesperación, Dios siempre levanta a alguien. En este caso, levantó a Nehemías para restaurar a su pueblo y su ciudad.

La oración fue fundamental en este proceso. Como decía un predicador:

“Una silla vacía es un corazón vacío.”

Muchas veces en la iglesia tenemos sillas vacías, representando corazones vacíos. Nuestra responsabilidad es llenar esos espacios.

Como copero del rey, su trabajo era probar la bebida real para detectar cualquier veneno. Pero su verdadera misión era más importante: restaurar a Su pueblo. Antes de hablar con el rey, primero buscó a Dios a través de la oración, sabiendo que era el único camino para entender qué debía hacer.

Lo importante es reconocer que somos parte del pueblo de Dios. No para enorgullecernos, sino para entender que Él nos ha comprado con sangre preciosa y nos ha puesto en un lugar especial. No estamos destinados a quedarnos en la cola, sino a crecer y cumplir Su propósito.

Cada uno de nosotros tiene un llamado. Como Nehemías vio la necesidad de reconstruir Jerusalén, ustedes pueden ver las necesidades en su entorno. La clave está en la oración, en buscar a Dios y estar dispuestos a ser usados por Él.

La oración es fundamental en la vida espiritual. Como Nehemías, necesito comunicarme con Dios para conocer Su voluntad y alcanzar las metas.

Cuando oro, no se trata solo de pedir, sino de buscar la dirección divina. Nehemías sabía que no podía resolver la situación de su pueblo solo con su conocimiento humano. Necesitaba saber exactamente lo que Dios quería que hiciera. Por eso oraba intensamente, día y noche, no solo por sus intereses personales, sino por todo su pueblo.

En la oración, reconozco los atributos de Dios: Su fortaleza, Su misericordia, Su fidelidad en guardar Sus pactos. Confieso los pecados míos y de mi comunidad, entendiendo que la desobediencia tiene consecuencias. Cuando nos apartamos de Dios, nuestra sociedad se deteriora.

[Continúa todo el texto, completamente sin omitir nada…]

*Este es un extracto de la prédica titulada: “Firmes en la Voluntad de Dios” del Pastor Sandro. Te invitamos a ver la prédica completa aquí: Ver la prédica.