Despierta ahora

Vamos a enfocarnos en el libro de Hageo, un profeta menor del Antiguo Testamento que se encuentra entre Sofonías y Jeremías. En el capítulo 1, versículo 2, Jehová nos habla sobre el pueblo que dice que no ha llegado el tiempo de reedificar su casa.

Cuando compartíamos esta palabra, notamos algo importante sobre seguir Sus caminos. En el versículo 4, Jehová nos pregunta si es tiempo de habitar en casas artesonadas mientras Su casa está desierta, y nos pide meditar sobre nuestros caminos. En otra versión dice “pensar bien en lo que hacemos”, lo cual es fundamental porque muchas veces actuamos con impulsividad, sin meditar nuestras acciones.

El texto nos habla de cómo sembramos mucho y recogemos poco, comemos sin saciarnos, bebemos sin satisfacernos, nos vestimos sin calentarnos, y el jornal que recibimos va a saco roto. Jehová nos pide subir al monte, traer madera y reedificar Su casa para que Él sea glorificado.

Lo más interesante es que Jehová despertó el espíritu de Zorobabel, de Josué (hijo de Josadac) y de todo el pueblo. Para entender mejor el contexto, debemos recordar que el pueblo de Israel había estado en el exilio en Babilonia durante 70 años. Dios les dio la oportunidad de volver a Jerusalén, pero no era fácil. Durante el exilio, los profetas mayores como Isaías, Jeremías y Zacarías les habían hablado, y ahora Dios llamaba a los profetas menores, como Hageo, para animar al pueblo.

¿Por qué estaban desanimados? Imagínense estar 70 años en otro lugar. Como cuando yo vine a Tucumán a los 16 años (ahora tengo 48), uno se desarraiga. Ya habían establecido nexos, relaciones, costumbres diferentes. El templo en Jerusalén estaba destruido, no había nada. Muchos ya tenían negocios establecidos en Babilonia, y volver significaba empezar de cero.

Además, se aferraban a una palabra profética anterior de Jeremías (capítulo 29:4-7), donde Dios les había dicho que edificaran casas, plantaran huertos, se casaran y multiplicaran en Babilonia. Entonces se preguntaban: “¿Por qué ahora Dios nos dice que volvamos a Jerusalén?” Era difícil dejar todo después de 70 años.

Por último, tenían que enfrentar a quienes habían ocupado sus tierras durante su ausencia. Los samaritanos y otras etnias ya habitaban en Jerusalén y Judá, lo que significaba enfrentar conflictos y problemas al regresar.

Fíjense que el pueblo de Israel no estaba contento por varias razones: tenían que dejar 70 años de vida establecida, abandonar sus posesiones, separarse de familia y amigos, y enfrentar a los samaritanos que ahora ocupaban sus tierras. Por eso el Señor envió al profeta Hageo para animarlos a despertar.

¿Por qué necesitaban despertar? Primero, por la comodidad en la que vivían. Cuando les preguntabas si querían ir a Jerusalén, respondían: “¿Para qué? Está destruida, no hay nada. Aquí tengo mi negocio, mi comida, mi rutina”. Había conformismo, se habían adaptado a su situación actual. Además, habían perdido sensibilidad a la palabra de Dios, estaban más preocupados por sus asuntos personales que por reconstruir el templo o compartir a Jehová con otros pueblos.

Hermanos, esto nos pasa también. Estamos tan metidos en nuestros proyectos y deseos personales que perdemos sensibilidad a la voz de Dios. Por ejemplo, durante las vacaciones, ¿cuántos hicimos un devocional diario? La mayoría probablemente ni leyó la Biblia ni oró, porque consideramos ese tiempo “para nosotros”.

Pero Dios tiene un propósito para cada uno, para la iglesia, la comunidad y el país. Nos dice “¡Despierta!”, que significa animarse, incitarse, abrir los ojos. Como dice Isaías 50:4, “Jehová me dio lengua de sabios… despertará mañana tras mañana mi oído para que oiga como los sabios”. Dios quiere que despertemos nuestro corazón, que salgamos del conformismo y la comodidad.

Este año, Dios nos llama a hacer algo diferente. Sé que es más fácil quedarse en lo cómodo, en la rutina establecida, pero Dios nos llama a nuevos desafíos. Cuando venimos a la iglesia, no debe ser por obligación o costumbre, sino para experimentar un despertar. Si te duermes o bostezas durante el servicio, algo necesita cambiar. Dios quiere despertar algo en ti.

No es fácil. Quizás enfrentas situaciones económicas difíciles, problemas de salud, falta de tiempo en el trabajo, dudas sobre qué estudiar o emprender. Tal vez estás orando por un compañero o compañera. Este año, que Dios despierte en tu corazón algo diferente, siempre dentro de Su plan.

Como dice Hageo 1:9, “buscáis mucho y halláis poco”. El propósito de Dios no es solo que busques comunidad y te sientas bien escuchando Su palabra. El propósito es que algo despierte en tu corazón y hagas algo para Él. No importa si no serás evangelista, misionero o pastor – Dios te llamó a hacer algo específico. Este año, establece tus prioridades: tu carrera, especialización, trabajo, casa, pero asegúrate de que el plan de Dios esté en el centro de ellas.

Dios siempre quiere hacer algo en nosotros, y eso tiene que ver con despertar. Aunque algunos dirían que esto era solo para el Antiguo Pacto y el pueblo de Israel, recordemos que somos coherederos del pueblo de Dios. El apóstol Pablo en Efesios 5:14 nos dice: “Despiértate tú que duermes y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”.

No estamos hablando solo de la resurrección física, sino de despertar de una muerte espiritual donde nos da igual si leemos o no la Palabra. Pablo nos dice que andemos con diligencia, que meditemos en nuestros caminos, que pensemos bien en lo que hacemos, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo. Hablamos mucho de la procrastinación – dejar todo para último momento – pero el Señor nos dice que aprovechemos bien el tiempo porque los días son malos.

¿Sabes cuál es la voluntad de Dios para tu vida? Pablo nos advierte que no nos embriaguemos con vino (o cualquier otra bebida), sino que seamos llenos del Espíritu. Por aquí pasa a veces una persona que cuida autos, quien conocía la Palabra pero ahora pasa cuatro días a la semana bajo efectos del alcohol y las drogas. ¿Cómo puede uno mantener una familia así?

En cambio, debemos estar hablando entre nosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones. Cuando vienes a la casa del Señor, debes sentirte contento. No digo que debas estar gritando “¡Gloria a Dios!” si no es tu estilo, pero debes estar alegre, disfrutar. Es como cuando ves a un ser querido después de mucho tiempo – ¿te pones triste o alegre? Normalmente lo abrazas, te alegras de verlo.

Este año, no sé cuáles son tus desafíos, pero Dios nos está llamando a despertar, a animarnos, a abrir los ojos y decir “quiero algo distinto”. Quizás esto implique salir de tu comodidad, de lo que has construido durante años. Puede dar miedo dejar la estabilidad, pero más que tener intención (que se queda en disposición), necesitas un despertar que surja del corazón, porque eso transformará tu vida.

Recuerda que el Señor vendrá a buscar a su iglesia, y debemos estar como las cinco vírgenes sensatas, despiertos y preparados. No te quedes en la conformidad y la pasividad. Sí, es arriesgado hacer algo nuevo – puede salir bien o mal – pero la diferencia es que aquí quien lleva tu vida es el Señor, y si Dios está contigo, ¿quién contra ti? Como vimos con Job, el diablo necesita permiso de Dios para tocarnos, porque nuestra vida le pertenece al Señor a través de Jesucristo.

Así que no tengas miedo. Si hay pecado en tu vida, acomódalo, porque la paga del pecado es muerte. Pero Dios siempre da nuevas oportunidades. Despierta, no seas religioso ni conformista. Pídele a Dios: “Ayúdame a despertar, a animarme, a cambiar, a hacer algo nuevo y diferente”. Que este año sea la oportunidad para encontrar lo que buscas o recuperar lo que has perdido.

Este es un extracto de la prédica titulada: “Despierta ahora” del Pastor Sandro. Te invitamos a ver la prédica completa aquí: https://youtu.be/2AZWRdVsAOg