¿Como puedo amar?

Les he puesto el título del sermón: “¿Cómo puedo amar?”. Cuando uno habla de amor, aborda muchas situaciones, ¿no es así? El tema es que, cuando uno se enoja o se molesta con una persona, siente como si ya no quisiera tener ninguna relación con ella. Si usted se irrita con alguien, se enoja y no le va a decir: “¡Ah, te amo!”. No, porque estamos enojados, estamos molestos, ¿verdad? Entonces, hoy vamos a ampliar un poco y conocer la dinámica de lo que significa el amor, y también qué pasa cuando el amor va muriendo en las personas. Muchas veces uno se pregunta: “¿Cómo puedo amar?”. Sí, y como seres humanos, podemos tener un amor humano, pero hay cosas que no podremos hacer por el hecho de ser humanos, porque ese amor humano tiene limitaciones.

Ese amor humano puede perderse. Por ejemplo, en una relación, tal vez una pareja lleva tiempo junta, pero uno engaña o defrauda al otro, hace cosas tremendas, y eso genera heridas en el corazón. Si esas heridas persisten y se acumulan con el tiempo, puede llegar un momento en que una persona diga: “Sabes qué?, yo ya no te amo”. Ese amor murió, ¿verdad? Fue muriendo poco a poco. Y humanamente, eso va a pasar, va a suceder. Vamos al libro de Jeremías, capítulo 17, versículo 9, donde dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. Este versículo nos muestra que el corazón es así: hoy estoy contigo, mañana no; hoy me siento bien, mañana no; hoy tengo fuerzas y ganas para hacer muchas cosas, pero luego no. El corazón es engañoso, y el Señor nos lo advierte en Su Palabra. Por eso, el salmista decía: “Examíname, Señor, y ve si hay en mí camino de perversidad”. Hay tantas cosas en nuestro corazón que muchas veces no percibimos, creemos que todo está bien, pero no es así. Hay cosas en nuestra vida que necesitan cambiar.

Primera de Corintios 13 – El capítulo del amor

Hablemos ahora de un capítulo característico del amor, conocido por todos: Primera de Corintios, capítulo 13. Vamos a leer algunos versículos y a profundizar en ellos. Dice: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe”. Fíjense, esto tiene que ver con una dimensión espiritual, ¿no? Pero si no hay amor, no sirve de nada. Continúa: “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda la ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”. Qué interesante, ¿verdad? Puedes ser una persona muy espiritual, con un gran ministerio, con dones de sabiduría o discernimiento, que hagas cosas extraordinarias, pero si no tienes amor, no sirve de nada.

El apóstol Pablo hablaba a la iglesia y sigue diciendo: “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”. Qué tremendo. Puedes ser una persona compasiva, que da todo lo que tiene, incluso tu propio cuerpo, pero si no tienes amor, no vale nada. El amor es fundamental.

Y luego, en el versículo 4, se describen las características del amor: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Qué impresionante, ¿no? El amor implica sufrimiento, pero nadie se levanta por la mañana diciendo: “Gracias, Señor, porque voy a sufrir”. Nadie se alegra de sufrir, pero el amor verdadero lleva consigo sufrimiento, benignidad, paciencia, y no se irrita ni guarda rencor.

Pregunto: ¿cuántos de los que están aquí se irritaron hoy por la mañana? ¿O ayer? Seamos sinceros, todos nos irritamos. Pero el amor del que habla la Biblia no se irrita. Si nos irritamos, ¿cómo está nuestro amor? Es un desafío, ¿verdad? Y sigue diciendo en el versículo 8: “El amor nunca deja de ser”. Las profecías se acabarán, las lenguas cesarán, la ciencia terminará, pero el amor nunca deja de ser.

Ese es un amor maravilloso, pero humanamente no podemos desarrollarlo. Dios no solo da amor; Dios es amor. Esa es la gran diferencia. Dios es amor puro, y nosotros, con nuestro amor humano, nos irritamos, nos cansamos, y ese amor se acaba. Pero si tenemos el amor de Dios, ese amor no se acaba y tiene todas estas características: sufrido, benigno, sin envidia, sin irritación.

Principios bíblicos sobre el amor

En Mateo 5:43-46, Jesús dice: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen…” […]. ¡Qué cambio de paradigma! […] El verdadero amor, el amor de Dios, ama incluso a los enemigos.

En Juan 13:34, Jesús dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos…”.

Obstáculo para el amor: la lucha espiritual

En Efesios 6:12 dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados…” […] El adversario no quiere que vivamos el amor de Dios.

Testimonio personal

[…] Tuvimos que pasar por procesos, desafíos, pero siempre con la guía de Dios. […] Ese amor nos sostiene, incluso con hijos y responsabilidades.

Efesios 5:33

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. Esto aplica no solo al matrimonio, sino a nuestras relaciones familiares.

Las tres R de Satanás para destruir el amor

  • Resentimiento: Sentimiento de disgusto por una ofensa. Genera raíz de amargura.
  • Resistencia: Indiferencia emocional, bloqueo de afecto.
  • Rechazo: Acumulación de resentimientos, conduce al desprecio.

¿Cómo salir de esto?

¡Claro que sí! Para amar con el amor de Dios, algo debe pasar en nuestra vida: debemos ser transformados.

Mateo 23:12: “Y el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Santiago 4:6-10: “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes…”.

Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz…”

¿Cómo podemos amar?

  1. Amar con el amor de Dios, no con el humano (Mateo 22:37-39).
  2. Cambiar: Reconoce tus errores y pídele a Dios transformación.
  3. Obedecer: Decide hacer lo que Dios dice, aunque cueste.

Mateo 10:8: “De gracia recibisteis, dad de gracia”.

2 Crónicas 7:14: “Si se humillare mi pueblo […] yo oiré desde los cielos”.

Dios quiere que amemos con Su amor, que seamos llenos de Su Espíritu, y que dejemos atrás el resentimiento, la resistencia y el rechazo. […] Ese amor que sobrepasa todo entendimiento puede transformar tu vida.

Vamos a ponernos de pie y a orar.

***Este es un extracto de la prédica titulada: “¿Cómo puedo amar?”. Te invitamos a ver la prédica completa click aquí.